titulo de la web

Sistema educativo y educación espiritual

Educación / Sistema educativo / Espiritualidad Religión

Ninguna antropología que se precie niega la importancia cultural del “hecho religioso”. Ni tampoco que la dimensión "transcendente" es uno los elementos más singulares constitutivos del ser humano. Somos antropológicamente seres espirituales (ver aquí). Por ello, un sistema educativo que se precie, holístico y plenamente integral, no puede obviar el cultivo de tan importante dimensión humana.

Según lo proyectado en España el nuevo Gobierno se propone resituar dentro del sistema educativo la llamada “Clase de religión” y dejarla sin alternativa y sin evaluar. La clase de religión no debería ser ni una catequesis, ni un modo de evangelización. Pero sí es y debe ser un instrumento de cultura religiosa. Estamos cada día más en una sociedad pluricultural y plurirreligiosa. En esta sociedad actual y futura, al igual que en todas las sociedades actuales del mundo, antiguas y futuras, el hecho religioso está y estará siempre presente. Es, por tanto, bueno culturalmente que los niños y jóvenes valoren esta realidad, vean las distintas manifestaciones religiosas existentes, sus orígenes, sus manifestaciones, sus contenidos, etc, etc. El estudio del hecho religioso tiene suficiente entidad para crear una asignatura, que sería obligatoria para todos los alumnos, ya que el hecho religioso ha estado presente en todas las culturas y en todas las naciones a lo largo de la historia; y que por tanto, ha condicionado e influido, con sus luces y con sus sombras, en la marcha de los pueblos.

El conocer, por tanto, todos estos avatares históricos, con sus causas y consecuencias, constituye materia cultural suficiente para una asignatura. La historia de ninguna nación o pueblo es comprensible sin analizar sus ideas, sus costumbres religiosas y su influencia en las manifestaciones culturales de todas las formas del arte y del pensamiento. El desconocer todos estos contenidos, como sucede con frecuencia en muchos críticos laicistas, influye en el analfabetismo también cultural. Extracto a partir de
https://www.religiondigital.org/opinion/Religion-deberia-estudio-Hecho-Religioso-clase-obispos-papa_0_2201479870.html

Por su interés y claridad expositiva seguidamente recuperamos y presentamos un artículo al respecto de J. A. MARINA titulado: Una rareza inglesa: la educación espiritual.

"El estudio del hecho religioso tiene suficiente entidad para crear una asignatura, que sería obligatoria para todos los alumnos, ya que el hecho religioso ha estado presente en todas las culturas y en todas las naciones a lo largo de la historia"

El “desarrollo espiritual debe promover en los alumnos la reflexión sobre sus propias vidas y la condición humana a través, por ejemplo, de la literatura, la música, el arte, la ciencia, la educación religiosa y la relación con lo sagrado”. La educación espiritual trata de pensar sobre aquellas preocupaciones consustanciales al ser humano que no encuentran respuesta en las ciencias positivas.

Una rareza inglesa: la educación espiritual

José Antonio Marina

“Espiritual" suena a piedad religiosa o a esa intragable papilla hecha de superstición, dietas de adelgazamiento y técnicas orientales, pero estamos hablando de algo mucho más serio.

La educación espiritual trata de pensar sobre aquellas preocupaciones consustanciales al ser humano que no encuentran respuesta en las ciencias positivas.

El olvido, el desconocimiento o el desprecio de la larga aventura del ser humano pueden convertirnos en seres superficiales, absorbidos por el estímulo presente.


Los ingleses no dejan de sorprenderme. Poseen un gran talento práctico, su cultura es empirista, muy matter of fact, son escépticos y, sin embargo, consideran que la educación espiritual debe formar parte del currículo educativo. Así lo ordenó el Parlamento, y así se tiene que cumplir. Conviene advertir que el sistema educativo inglés es completamente laico. Según la Office for Standards in Education del Reino Unido (OFSTED), el “desarrollo espiritual debe promover en los alumnos la reflexión sobre sus propias vidas y la condición humana a través, por ejemplo, de la literatura, la música, el arte, la ciencia, la educación religiosa y la relación con lo sagrado”. Según otra formulación, la educación espiritual trata de pensar sobre aquellas preocupaciones consustanciales al ser humano que no encuentran respuesta en las ciencias positivas.  

Una visión utilitaria de la educación puede pensar que estas son, casi literalmente, “músicas celestiales”. Por eso me intriga que los ingleses no piensen lo mismo, lo que me lleva a reflexionar sobre el sentido de la palabra “espiritual”.

“Espiritual" suena a piedad religiosa o a esa intragable papilla hecha de superstición, dietas de adelgazamiento y técnicas orientales. Estamos hablando de algo más serio. “Espiritual” se opone a corpóreo. Hay necesidades orgánicas y necesidades espirituales. Un gran filósofo de la ciencia –Karl Popper– decía que había tres mundos: el físico (Mundo 1), el psicológico (Mundo 2), y el mundo ideal creado por la inteligencia (Mundo 3). Un ejemplo: piedras, emociones, ecuaciones matemáticas. Otro: sustancias químicas, pensamiento, creaciones éticas. La evolución humana ha ido creando un Mundo 3 cada vez más complejo y rico. Es el que estudian las “ciencias del espíritu”. Los humanos, en este sentido, somos híbridos de naturaleza y cultura. Y la cultura ha ido creando modos de vivir cada vez más alejados del reino animal. Para definir lo que entiendo por “espiritual”, me gusta citar la inscripción que el arquitecto del puente romano de Alcántara dejó en su obra. En realidad se refería a la arquitectura. Estaba admirado por la capacidad de la inteligencia para elevar edificios en contra de la ley de la gravedad. Escribió: plenum ars ubi materia vincitur ipsa sua. Es el arte total mediante el cual la inteligencia se vence a sí misma. Esa es para mí la mejor definición de lo espiritual. Es el ímpetu del humilde ser humano por superarse, por transcenderse, por ir más allá de sí mismo.

Les pondré un ejemplo. Somos animales listos que aspiramos a considerarnos como seres dotados de dignidad. La dignidad no es un concepto científico. Es un concepto espiritual, fruto del ansia de escapar de nuestra condición animal. Este impulso ha movido al hombre desde que apareció en el planeta. Los defensores de la educación espiritual pretenden que no olvidemos este dinamismo ascendente, que no es religioso, aunque las religiones lo hayan subrayado poderosamente.

El olvido, el desconocimiento o el desprecio de la larga aventura del ser humano pueden convertirnos en seres superficiales, absorbidos por el estímulo presente

Corremos el riesgo de olvidar esa dimensión, esa aspiración a la grandeza, lo que entrañaría un empequeñecimiento de las expectativas humanas. Es interesante que la reivindicación de la educación espiritual no venga de los teólogos, sino de los psicólogos. Concretamente, de la psicología positiva, amparada por la poderosa American Psychological Association, que la apoya vigorosamente. La obra de Peterson y Seligman Character, Strenghs and Virtues muestra que todas las culturas humanas coinciden en la apreciación de unas pocas virtudes. Una de ellas es la búsqueda de la transcendencia. De forma sorprendente relacionan con ella la experiencia de la belleza, la gratitud, la esperanza, el humor y la espiritualidad. Todas cosas aparentemente inútiles. Un nutrido equipo de psicólogos ha publicado The Handbook of Spiritual Development in Childhood and Adolescence. Howard Gardner, el premiado psicólogo defensor de las “inteligencias múltiples”, admite la existencia de una "inteligencia espiritual”. Como algunos lectores me critican por citar demasiada bibliografía en inglés, mencionaré a dos autores españoles especialistas en este tema: Carmen Pellicer y Francesc Torralba.

Creo que el olvido, el desconocimiento o el desprecio de la larga aventura del ser humano pueden convertirnos en seres superficiales, absolutamente absorbidos por el estímulo presente. El espíritu abre en cambio unas dimensiones distintas: vuelve hacia la intimidad, se aleja de la pulsión inmediata, y piensa en metas lejanas. Pretende salvarnos de la pesadumbre de las leyes físicas. Hölderlin escribió: “Poéticamente habita el hombre la tierra”. Es una mentira, pero una mentira esperanzadora.


Per a «construir» junts...
Són temps per a «construir» junts...
Tu també tens la teva tasca...
Les teves mans també són necessàries...

Si comparteixes els valors que aquí defenem...
Difon aquest lloc !!!
Contribuiràs a divulgar-los...
Para «construir» juntos...
Son tiempos para «construir» juntos...
Tú también tienes tu tarea...
Tus manos también son necesarias...

Si compartes los valores que aquí defendemos...
Difunde este sitio !!!
Contribuirás a divulgarlos...